domingo, 29 de diciembre de 2013

-Puedo volver a verte? - me preguntó.
Su voz sonó nerviosa, y me pareció entrañable.
-Claro - le contesté sonriendo.
-¿Mañana? - me preguntó.
-Paciencia, saltamontes - le aconseje-. No querrás parecer ansioso...
_No, por eso te he dicho mañana -me contestó-. Quisiera volver a verte hoy mismo, pero estoy dispuesto a esperar toda la noche y buena parte de mañana.
    Puse los ojos en blanco.
-Lo digo en serio- añadio.
-Ni siquiera me conoces -le dije.
Cogí el libro del salpicadero.
-¿Qué te parece si te llamo cuando lo haya leído? -le pregunté.
-No tienes mi número de teléfono.
-Tengo la firme sospecha de que lo has anotado en el libro.
    Sonrió de oreja a oreja.
-Y luego dices que no nos conocemos...